Hola a todos espero que se encuentren muy bien. A mediados del 2012 o un poco más, llegó a la vida de mi hija Katy y mi nieta Nicoll, una perrita criolla de talla pequeña, ojos vivarachos y temperamento muy alegre, que nos cautivó a todos en casa. En diciembre de ese año, nos fuimos en familia a ver alumbrados y la sensación fue la perrita que cabía cómodamente en una cartera y llamó la atención de los transeúntes. A medida que fue creciendo, al menos en edad ya que de talla poco, poco, empezó a mostrar un temperamento algo fuerte. No podía ver que alguien se acercara a sus recipientes de comida y agua porque inmediatamente comenzaba a gruñir. No permitía que ningún perro, salvo Polo, uno de por la casa, se le acercara, así que nunca perdió su inocencia, aunque era una amante empedernida de zapatos y piernas, especialmente de la mía, no perdonaba llegada a la casa sin que se me abalanzara para desfogar su pasión, aunque el impulso duraba en verdad muy poco. Tenía tendencias...