Pelea de tigre con burro amarrado
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Saludos a todos, espero que se encuentren bien, nuevamente por aquí al frente del teclado, con muchas ganas de seguir escribiendo sobre lo cotidiano.
Los
dichos populares, me han parecido siempre una buena manera de expresar
pensamientos y situaciones, que, de paso, dejan una profunda enseñanza o una
moraleja si lo prefieren.
En
los últimos días, nuestro país se ha visto inmerso en una serie de situaciones
que en mayor o menor medida, nos afectan de manera directa o indirecta, debido
a un triste acontecimiento frente al tema de Derechos Humanos de algunos de
nuestros connacionales, así como los procedentes de otras latitudes, gracias a
la “brillantez” de un dirigente de cierto país norteño que no quiero mencionar,
el cual, llevado por un sentido patriótico un poco traído de los cabellos en mi
humilde opinión, juntó en un mismo costal a buenos y malos, sin tomarse la más
mínima molestia de ver y entender las realidades de una población que busca
otra oportunidad y que tristemente debe recurrir a migrar de forma irregular
para tratar de residir en otros territorios y mejorar así su situación.
Esto
generó una gran crisis política, debido a la negativa de otro dirigente de
cierto país caribeño, quien desató toda una tormenta mediática, sin sentarse a
pensar en las consecuencias de sus palabras y acciones, y que condujeron a unos
momentos bastante incomodos y de gran tensión entre dos países que,
medianamente se venían tratando con relativa cordialidad.
Y
de ahí que se me haya venido a la mente el refrán con el que le doy nombre a mi
escrito de hoy: “pelea de tigre con burro amarrado”, que no es otra cosa que
las desventajas que obtiene una de las partes en un conflicto. Y gústenos o no
nos guste, esta vez ganó el más fuerte, al menos en lo económico y comercial,
lo que muestra que esos tratos deben manejarse como si se pisase papel de
arroz, esto es, con sumo cuidado.
Quiero
pensar que lo ocurrido, además de llamarnos la atención, puede ser una
situación que permita abrir otros horizontes en diferentes frentes, porque
siempre he creído que nuestro país, puede alcanzar un estatus de una nación más
grande de lo que ya es, pero tristemente la corrupción, fomentada mayormente
por una clase politiquera y de funcionarios de dudoso proceder, sin dejar de
lado a las personas del común que buscan solo sus propios intereses, han
llevado a que se den tantos errores, inequidades, desigualdades e injusticias
sociales.
No todo el que llega a otro país lo hace con malas intenciones, eso es algo que se ve palpable en todas las geografías del mundo. Para muestra un botón, mi hija estuvo un poco más de dos meses en plan de estudio en un país europeo, con muchos esfuerzos. Le gustó mucho la experiencia porque pudo corroborar que el nivel académico en otras latitudes es muy diferente al de nuestro país, cosa que la tiene muy motivada para seguir estudiando, perfeccionando su técnica y poder así tratar de buscar otra oportunidad de estudio una vez termine su pregrado.
Eso da cuenta de que no todos los que salen y entran de los países lo
hacen con malas intenciones, tristemente los hay, pero no se puede generalizar,
eso es algo que, en lo particular, me molesta muchísimo.
Dicen que soñar no cuesta nada, así que por lo pronto hay que aprovechar para soñar, antes de que les carguen impuestos a los sueños. Creo que es posible un cambio para mejorar. Creo que es posible que las leyes se hagan cumplir para condenar a todos los traidores a la patria, porque todo corrupto, todo aquel que obra el mal en contra de su prójimo, pertenezca al grupo que pertenezca, es un traidor a la patria, porque está dejando de ver en el otro a su igual, a un sujeto de derechos y deberes, al que lastima. Y para esos antisociales debe caer todo el peso de la ley.
El panorama a mediano plazo puede resultar incierto, se requieren cambios y posturas que busquen una unidad alejada de ideales propios de los partidos, creo que todavía se puede construir una verdadera acción política sustentada en el beneficio de todos los connacionales, pero para eso se requiere de líderes con conciencia social, que tengan la plena intención de servir al pueblo, a fin de cuentas, ellos son servidores públicos, no tendrían por qué estar por encima de los demás ni menospreciarlos por sus condiciones, cosa que puede resultar un tanto utópica en estos momentos, pero nunca se sabe, se puede dar un verdadero despertar social pensado para toda la sociedad, como dije, soñar no cuesta nada. Hasta la próxima.
Total... pelea de tigre con burro amarrado; siendo Latinoamérica el burro 😒
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