Cambios inesperados

Helo aquí, el que apareció, a la espera de reactivarlo El viernes de la semana pasada, recibí la llamada de una Fiscalía seccional de aquí de Medellín, en donde me informaron que, durante una requisa a un menor de edad, le incautaron un teléfono celular que yo había reportado como hurtado en abril de este año, hecho que le había ocurrido a mi hija Sofi, unos días antes de su viaje a España. Debo decir que me sorprendí enormemente con la noticia, dado el descontrolado hurto de celulares que se da en el país, lo menos que se espera es que le avisen a uno que apareció el elemento. El día del robo, por fortuna para Sofi, no ocurrió nada grave, salvo el susto, el hampón miserable y perpetrador del hecho, la amenazó con un cuchillo, pero nada más. Nunca se supo quien fue. Ella llegó a una estación del tranvía, le pidió el favor a un policía de dejarla llamar y me avisó del robo, a lo que procedí con la respectiva denuncia de la línea y celular al operador. Eso provocó...